Amarillo junto a Vigilia

Conocí una vez a un hombre que me contó una historia: cierto día un anciano se encontró consigo mismo. No pude comprenderlo hasta que conocí al otro y el otro estuvo a punto de morir. Decidí recordar al que me contó la fábula por primera vez. Su nombre: Jorge Luis Borges. Su regalo: un banco en el centro de la Vigilia.

 

(Fragmento)

Viejo.   ¿No quiere sentarse?

Joven.  ¿Perdón?

Viejo.   Que si no quiere sentarse.

Joven.  ¿Dónde?

Viejo.   Aquí, junto a mí, es un banco cómodo, siempre que vengo me siento en el mismo banco…hace mucho tiempo desde la primera vez que me senté… tenía tu edad. Antes venía a escribir, ahora, vengo a pensar.

Joven.  ¿Cómo sabe mi edad?

Viejo.   La imagino, por el sonido de tu voz, el grado de timidez… algo que me recuerda a mí hace mucho tiempo.

Joven. No entiendo cómo puede sentarse ahí…

Viejo.  ¿En el banco?

Joven.Es que me va usted a disculpar, pero ahí no hay ningún banco.

Viejo.   Tienes un error de percepción, estoy sentado sobre el banco.

Joven.  Mire, usted puede estar sentado sobre el recuerdo del banco pero ahí no hay nada… el banco, el objeto banco, no está más.

Viejo.   ¿Y lo dice por?

Joven. Si estuviera yo lo vería, pero no veo nada ahí…

Viejo.    Si lo que dices es cierto, y el banco no existe porque tú no lo ves, entonces yo vivo en un mundo inexistente… yo no veo nada pero no dudo de la existencia de lo que siento a mi alrededor.

Joven. Pero no es el mismo caso…

Viejo.   ¿Ah no? ¿Qué es para ti un banco?

Joven. Un banco es un sitio en el cual uno puede sentarse.

Viejo.    Con más razón, si yo estoy sentado entonces, debe de haber un banco…

El viejo se arrodilla y se pone en cuatro patas.

Viejo.   Entonces de acuerdo a su definición y siendo radicales, ahora aquí hay un banco.

Joven. Bueno…

Viejo.   ¿No se va a sentar?

Joven.  ¿Encima de usted?

Viejo.   No… del banco… Vamos… No sea tímido que sé que ha venido a escribir …  es bueno que lo haga, aunque le advierto: sus textos ni siquiera le pertenecen, usted es solo una herramienta de las palabras.

Joven. ¿Usted también es escritor?

Viejo.   Sí, yo soy eso… una herramienta de las palabras…

Joven. Me gustaría ser como usted cuando tenga su edad.

Viejo.   ¿Quieres decir ciego?

Joven. No… no… quiero decir: poeta.

Viejo.   Lo serás, es algo casi irremediable

Joven. ¿Poeta o ciego?

Viejo.   Las dos cosas.

(Fin del Fragmento)

 

Para leer la obra completa contactar a través del link habilitado.

La imagen es del diseñador Omar Batista Jiménez.

 

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